¿Es compatible la economía socializada con otros modelos tradicionales?

Empezaba un artículo del The Next Web News hablando de España 'como el país que inventó las tapas'. Lo relacionaba con el concepto de compartir y la enfrentaba a la regulación que en materia de economía socializada se estaba implantando desde hacía un tiempo. Ejemplificaba con lo que están viviendo startups como Airbnb o Uber que crecen en el mundo como la espuma pero que se encuentran con barreras y resistencias regulatorias en España.

Gary Saphiro, el autor del artículo, asegura que esa regulación está actuando al contrario de lo que pretenden al impedir la creación de nuevos empleos vinculados a la economía derivada de la innovación tecnológica. Hemos debatido mucho sobre esto y de hecho hay versiones para todos los gustos. Lo que es seguro es que la batalla se está librando y que en muchos casos los tiempos que vivimos no son exactamente los que lo gobernantes interpretan.

El ejemplo de que los 38 millones de turistas que recibe el país pueden estar ya empezando a sondear destinos en base no al gusto del lugar a recibir sino a la facilidad y variedad de alojamientos enlazados en Airbnb debería de poner en alerta a los que promueven políticas turísticas por ejemplo. Parecido análisis se hace con la plataforma Uber. Saphiro asegura que en una ‘ciudad inteligente’ deben poder convivir todos los sistemas de transporte que los tiempos de redes y wareables nos permita, pues todo va en la línea de facilitar el turismo por ejemplo o en hacer más productivo el día a día.

Empresas de economía compartida hay muchas. En muchos campos. La diferencia entre las que están en el ojo del huracán y las que no tiene más que ver con los grupos de presión que con la rotura del modelo económico que suponen. La innovación. Otro ejemplo que proponen para entenderlo es que la población española ha crecido un 19% desde 1996 y los taxis disponibles son relativamente los mismos.  En todo caso el asunto está pendiente de los ámbitos legales y desde allí se nos dirá que ocurre en el futuro. Mientras tanto muchos son los proyectos que se abrazan a este modelo de gestión comercial que enlaza con la economía digital, que permite reducir intermediarios o retoca la cadena de valor.

Recientemente en Idodi Venture Capital hemos invertido en una de estas compañías. Se trata de Let Me Space, una plataforma que permite relacionar espacios vacíos con personas que necesitan donde guardar sus cosas. Ellos se denominan ‘el AirBnb de los trasteros’.  Crecen y lo hacen rápido amparados en este modelo colaborativo. De hecho, LetMeSpace acaba de cerrar su ronda de financiación que los llevará a abrir una nueva sede en Dublín además de la actual en Barcelona a fin de experimentar en el mercado anglosajón que tan buenos resultados está dando a startups parecidas. El salto a Estados Unidos es el siguiente paso.

Esta nueva iniciativa de economía colaborativa es el primer guardamuebles online del país entre particulares que nace con la misión de ofrecer proximidad y precios más accesibles al mercado del almacenaje y el parking en las grandes ciudades. La fundaron en junio de 2014 Etienne Darbousset y Christian Picard, y ya cerró una importante ronda seed en aquel momento. Ahora, como decía, ya disponen de la segunda y ha sido de carácter muy internacional debido al plan de expansión.

Si tienes un espacio que monetizar puedes probarlo. LetMeSpace es un marketplace online que pone en contacto a individuos que buscan un espacio de almacenaje y a particulares que quieren alquilar su  habitación, trastero o plaza de parking sin uso. El objetivo es ahorrar costes y tiempo de desplazamiento, ofreciendo los mejores espacios cerca de casa. Los  usuarios que opten por este sistema colaborativo puede ahorrarse hasta un 60% del coste de su guardamuebles habitual, mientras que los propietarios tendrán la opción de mejorar sus ingresos claramente dando uso a un espacio que hasta ahora lo tenían, probablemente descuidado.

El Mercado potencial de LetMeSpace está en crecimiento (17BL€/año en EEUU y 1BL€/año en Europa). Algo parecido a otras plataformas y a otros modelos similares de economía colaborativa como la de nuestra otra empresa participada PopPlaces que no ha hecho más que crecer desde su fundación tras pasar por Conector hace un tiempo. El caso de LMS es espectacular pues posee un crecimiento imparable desde que se fundó con un crecimiento mantenido del 200% en usuarios y del 500% en espacios disponibles, lo que demuestra que el modelo se entiende, tiene tracción y empieza a estar preparado para afrontar el mercado anglosajón.

Son una respuesta socializada más a modelos más tradicionales y efectivos como Trasteros OhMyBox en Barcelona por ejemplo, que se dirigen a otro público y a otro modelo de mayor intermediación y que, a lo mejor, si lo miramos con detalle veremos que son compatibles y que cada uno juega su espacio y su partida. Aunque en algunas ocasiones pueda producirse conjunción de potenciales clientes, lo normal es que cada uno tenga su público. Hoteles y Airbnb, taxis y Cabify o Uber, transportistas y automatismos, coches tradicionales y otros autodrive, restaurantes con trato humano y otros con servicio automático, etc. Todo es cuestión de mirarlo con la óptica adecuada y, no nos vayamos muy lejos, la visión del futuro pasa, como siempre por adecuarse, adaptarse y ofrecer valor añadido. En algunos casos será el precio, en otros la retirada de intermediarios y, en otras, el servicio de siempre. ¿Por qué no?

 

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